Nuestros besos son republicanos
Nuestros besos son republicanos.
Nada de esa tontería en el balcón del Palacio.
Nuestra casa es republicana.
30 metros cuadrados como mucho.
Nuestro sueldo es republicano.
Hacemos el amor al estilo republicano.
Con protección, mucha protección.
A nosotros los hijos no nos saldrían gratis.
Y follamos al estilo republicano.
Ardientemente, en un coche, un portal o un vestuario.
Nuestra alimentación es republicana.
Tres veces al día y gracias.
Nuestros sentimientos son republicanos.
Sólo creemos en los cuentos de hadas
que nosotros nos inventamos.
Nuestra felicidad es republicana.
Porque igualdad y monarquía nunca fueron compatibles.
Y podríamos vivir como reyes.
Pero quién quiere vivir así
cuando se puede ser un honesto y apasionado republicano.