Da igual como se mire
Estoy aquí sentado, cenando por segunda vez, o merendando por tercera. Da igual como se mire. Es uno de esos días en los que se tiene hambre continuamente porque nunca se come lo suficiente. Es uno de esos días en los que no sé si reírme de todo o pararme a pensar. En los que no sé si definirlos como drama cómico o comedia dramática. Da
igual como se mire. Necesitaría todo un equipo de psicólogos a mi lado, las 24 horas del día, 365 días al año, cien años de soledad, para comprender todo lo que pasa por mi cabeza, y sobre todo lo que no pasa, que es mucho más. De todos modos, más o menos, da igual como se mire. Da igual que Amaral siga cantando que no quedan días de verano. En febrero tampoco los había. En junio tampoco quedaban. El almacén está vacío, bonita. Vuelve el año que viene. Da igual como se mire. Sueño despierto y el mar es azul. Las rosas son rojas y ¿qué coño quieres tú? Y hasta aquí puedo leer. ¿Qué prefieres? ¿El regalo sorpresa o la calabaza? Da igual como se mire. La calabaza siempre era otra sorpresa. Y la vida está llena de calabazas. Algunas buenas, otras malas. De todos modos, da igual como se mire. ¿Y la moraleja? Aquí no hay. Nadie dijo que esto fuera una jodida fábula. No veo zorros astutos ni lobos hambrientos. Tampoco acepto calabaza como animal de compañía. Si queréis moralejas leed un poco la Biblia que os hace falta. Pecadores, que sois todos unos pecadores. Me voy a la cama, a escuchar Radio María y a reflexionar en lo que hizo Jesús por nosotros. Y eso es lo que deberíais hacer también vosotros, en vez de tocaros tanto, que os vais a quedar todos ciegos. Ya sé que el contacto con las sábanas es agradable y que el calor trae pensamientos impuros, pero hay que apartar esos malos deseos de vuestras sucias mentes. La vida es un acto de recogimiento, de perdón, un valle de lágrimas que hay que atravesar para llegar al fin a un lugar maravilloso en el que………………………………………………