Feliz, feliz en tu año
No hay nada como tener un blog para ahorrarte el montón de respuestas correspondientes al montón de felicitaciones recibidas. O algo así. La cosa es que quiero dar las gracias a todos los que se acordaron ayer de
mí, algunos con homenaje incluido, a todos los que estuvieron cerca y que sé que nunca podré olvidarles, y a todos los que estuvieron lejos y que siempre los llevo conmigo. Gracias!Y después de la cursilería tengo que poner a parir a la gente de bitácoras.com porque esto se jode cada día más, y lo de error inesperado ya no es ni mucho menos inesperado. Lo inesperado es poder entrar en la página. Y lo peor no es eso. Lo peor es que cuando algo me cabrea o me saca de quicio, lo primero que hago es contarlo en el blog. Y si no puedo el cabreo se convierte en un círculo vicioso de funestas dimensiones. Punto y aparte.
Entre copas y unas risas,
entre penas y tonterías,
25 años pasan volando,
25 años que me saca mi hermano mayor.
El doble me saca mi padre,
el mismo tiempo que lleva casado con mi madre.
Para mí que se quieren porque si no
no hay dios quien entienda esta relación.
Soy cualquier cosa menos extravagante,
y hago todo lo posible para no ser del montón.
Es un quehacer diario,
no pasar desapercibido sin llamar demasiado la atención.
Bajo mi ventana crecen flores,
en mi cabeza cuentas de la lechera.
Dejad florecer la imaginación
y que la realidad no os impida ver más allá de la maleza.
Amén.