Perdidos. Capítulo I: Nos gusta estar perdidos
A eso de las 6 de la tarde un repartidor fuerte, barrigón, de Seur, servicio urgente, solo a veces, me trajo (por fin) el router de adsl. Cinco minutos después llegó She (pronunciado en inglés) y el router se quedó en casita, a solas, esperando una conexión aplazada. Yo tenía cita con la playa. Y con ver anochecer nadando en el mar. Son de esas pocas experiencias increíbles que quedan en la vida. Que no las buscas pero llegan. Que no las pagas pero las disfrutas como ninguna.
El estreno, por cierto, estuvo bien. A la gente parece que le gustó. Buena acogida que diría la crítica. Aún así quedan unos pequeños retoques de sonido y demás. Minucias. El gran peso ya está quitado de encima. Creo que esa noche fue la primera que dormí realmente a gusto. Es un jodido alivio terminar con las cosas que empiezas. Y es una droga querer de nuevo comenzar. Muchas imágenes me vienen a la mente. Muchas ideas en mi cabeza. Pronto formaran parte de las vuestras. Nos vemos. Ahora más a menudo. Seguro.