Hay cabrones y cabrones...
Dicen que las desgracias nunca vienen solas. Ahí esta Valencia. Primero lo del metro y ahora el Papa. ¿A qué cojones vendrá? ¿A dar sermones de moralidad, a defender la familia, a tocar un poco más las pelotas?. La Iglesia siempre con sus cosas y sus tonterías, como esa chorradita de la Inquisición o lo de pasar por alto a los nazis. Si es que donde esté la moral que se quite todo lo demás… Pero lo peor no es eso. Lo peor son esas entrevistas a pie de calle. La clave es encontrar a esa chica joven que ya tiene cara de monja aunque no lo sea y que defienda alguna idea absurda propia del siglo XVI. Del XII mejor, que en el Renacimiento ya había gente con más luces que ahora. Pero qué sería de la evolución sin las trabas del camino…Y luego todos a cantar “Alabaré, alabaré…” con su guitarra y su corrito. Qué felicidad. Es como el Santander Summer Festival pero sin los penas de Pet Shop Boys.
Ahora recuerdo una escena de "El club de la lucha". Tyler y Jack se preguntan con qué personaje famoso pelearían si pudieran elegir. Se me ocurren varios nombres ahora mismo...
En fin. Igual estoy tan quemado porque mi vecino lleva puesto desde las 10 de la mañana los grandes éxitos de rancheras, de Rocío Jurado, y todas las cintas de gasolinera que se encontró por el camino.
O igual es por el mono que tengo de House. Él se descargaba con todo el mundo y yo era feliz al contemplarlo. Ahora ya no hay esa simbiosis. Bueno, ya da igual. He optado por poner la música el doble de alta y el doble de moderna que la suya. Lo segundo bastante más fácil que lo primero.
Tengo que dejaros o no voy a llegar. Me gusta cuando me leéis y odio tener que marchar. No tenéis porqué sentiros mal, os echaré de menos hoy…