Con franqueza
Creo que salió este viernes en Caiga Quien Caiga pero no pude verlo. Se desplazaron hasta Santander para comprobar de primera mano que todavía queda una estatua ecuestre de Franco en España. Sólo una. Sólo queda una. Y está en Santander. En la jodida Plaza del Ayuntamiento. Hoy, en esa misma plaza, han instalado una pantalla gigante para ver el partido de España. Igual es para que Paquito pueda seguir al equipo de sus amores. A su amada Selección.
Y yo me pregunto, ¿quedará algún símbolo de Hitler por las calles de alguna ciudad alemana? ¿Alguna estatua de Mussollini adornará los bellos rincones italianos? Yo pregunto porque no lo sé. Si así fuera me parecería una locura. ¿Y por qué a la mayoría de la gente no le parece también una locura que nosotros tengamos que aguantar todavía la cara de ese pequeño bastardo en el centro de la ciudad? ¿Acaso no se hacen estatuas de gente que se estima, que ha sido provechosa para el país, que ha tenido una importancia cultural determinante o simplemente que ha sido buena persona? En mi ciudad, muy cerca de mi casa, en unos jardines muy bonitos, hay una pequeña estatua de un barrendero. Sí, un barrendero. Que se pasó toda su puta vida barriendo esos jardines. Él sí se merece esa estatua. Él sí. Y más grande que debería ser.
Al menos me queda el consuelo de saber que las palomas están haciendo con Franco lo que nadie pudo hacerle en vida. Llenarle de mierda hasta la cabeza. Aunque bastante mierda tenía él ya dentro.
¡Ala! A animar a España. Y si gana y os emborracháis como cerdos, en vez de romper papeleras y cabinas telefónicas, haced algo productivo, y cargaos ese símbolo a la vergüenza que tanto lustre da a la Plaza del Ayuntamiento de Santander, capital de Cantabria.