Hoy ya no es hoy
Hoy tengo ganas de ir contra todo el mundo. De decir que Vigalondo al final ha conseguido caerme bien. Hoy tengo ganas de saltar en paracaídas. Y de confesar que ayer fui a Santander en coche escuchando el “Greatest hits” de Raphael. Hoy tengo ganas de ganar dinero haciendo lo que me gusta hacer. Y no de perderlo. Hoy tengo ganas de que alguien me proponga saltar en paracaídas o de escaparnos a Praga. Hoy tengo ganas de quedarme solo y de decir que me parto el culo con la hora chanante. Y de dormir hasta las cinco y de que se haga de noche a las once. Hoy tengo ganas de volverte a decir “no te vistas nunca más” y de haceros creer que todo va a salir bien. Hoy tengo ganas de hablar con Eduard Punset pero él no tienes ganas de hablar conmigo. Hoy tengo ganas de que mi abuelo me dé algún sabio consejo pero no tengo cobertura para llamar al más allá. Hoy tengo ganas de sentirme como hace una semana. Hoy el impulso no tiene ganas de impulsar. Ayer tuve ganas de hoy. Hoy las tendré de mañana. Hoy tengo ganas de meter en la banda sonora canciones de Raphael. Hoy no sé vivir sin la última canción de Chenoa. Hoy tengo ganas de ir contra el mundo y de que me den mil hostias. Hoy necesito un club de la lucha a la vuelta de la esquina.