El puzzle de la vida
Un cortometraje es como un puzzle, le decía yola otra noche a “Anaya” mientras me sonreía con esos ojos que parten el alma. En la vida uno siempre acaba haciendo lo mismo pero disfrazado de distintas formas. De pequeño (y no tan pequeño) me encantaba hacer puzzles. Sobre todo cuando tenía dos grandes grupos de piezas y en un momento de inspiración o de suerte sublime encontraba la pieza que unía ambos continentes. Era un momento mágico. Algo parecido ocurre al montar un corto. Empiezas por una escena, luego pasas a otra. Te vas moviendo por la historia para no volverte loco. Y llega el momento en que todos los planos empiezan a encajar. Todas las secuencias se mueven a la par, todas las piezas están por fin es su sitio.
Un cortometraje es como un puzzle, le decía yo la otra noche a “Anaya” mientras me sonreía con esos ojos que parten el alma. Un puzzle como la vida misma.