I WANT YOU NOW
Es posible que estuviéramos soñando el mismo escenario a la vez. Estábamos juntos en la realidad y en el sueño. Parece una locura pero puede ser verdad. Cada vez hay más conexiones. Una tras otra. Nada sucede por casualidad. O al revés, todo es una maldita y gigantesca casualidad y nosotros marionetas que entrecruzaron sus hilos al bailar. Te cogía la mano y dormías, te miraba fijamente y dormías, te dije “te quiero” y seguías durmiendo. Es posible que estemos soñando ahora una realidad en la que soñamos no separarnos jamás. No quiero ver anochecer en soledad. No quiero un amanecer en soledad. No después de probar esto. He contemplado tantas veces tu rostro que podría dictárselo a un pintor, esculpirlo en arena, tallarlo en el aire de la necesidad. He pretendido grabarte en mi memoria para momentos como éste. Momentos de hiel. Es posible que estuviéramos compartiendo el mismo sueño en la misma cama que compartimos la noche dormida. Esa misma que se fue como el vaho entre los dedos de los que se abrazan para ahuyentar el frío. Como el recuerdo del dolor que persigue minutos después de perder el sentido por el dolor del recuerdo. Dos y una habitación. No es tan difícil. No debe serlo. No por más tiempo.