...y con vuestro espíritu.

Estoy bajo mínimos. En números rojos. Una semana sin mi droga favorita y sin placebos decentes que puedan sustituirla. Soy un yonqui vagando por las calles de mi casa, por las avenidas de mi habitación. Todo se me hace eterno, hasta las risas. Todo se mueve a otra velocidad, como si fuera proyectado a 60 fotogramas por segundo.
Combinación explosiva: temperaturas negativas, alcohol directamente sacado del congelador y muchas ganas de desgarrar la garganta con cada canción. No sé como hoy todavía conservo la voz. No sé como todavía no he perdido la cabeza.
Lo mejor será meter la mente en conserva, vaciar pensamientos en vidas ajenas, esconderme en la ficción que otros crearon para esconderse de sus vidas. Sucumbo a la Roma imperialista. Y cierta pinta tengo yo de ello. Pelo rizoso, perfil aguileño... Dadme una espada y conquistaré todos los territorios más allá del Rubicón. Dadme un motivo y acabaré con todos vosotros. Ese es el espíritu romano. Y lo noto ardiéndome por las venas. Feliz Navidad infieles. Que la paz sea con vosotros…