20081

Comienza la semana de la esperanza. Todo el mundo cree que le va a tocar el Gordo. Y para la hora de comer del día 22, ya estamos hartos de ver por la tele a los cabrones que se han hecho millonarios.
En navidad ese es el primer plato. De segundo tenemos los anuncios de colonia. Y de postre películas como “S.O.S. Ya es navidad” o “Los fantasmas atacan al jefe”. Para picar siempre nos queda el “es para mí un motivo de orgullo y honda satisfacción” de nuestro querido rey o la capa estilo Batman de Ramón García. Las mismas bromas a la hora de tomar las uvas y a comprobar cuál es el primer anuncio del año. La gente abarrotando centros comerciales, el programa de santos inocentes de antena 3. Los especiales de Los Simpson, los langostinos y el lechazo. Los buenos propósitos que nunca se cumplen, las llamadas de teléfono de parientes lejanos. Las dudas sobre dónde pasar la nochevieja, ver amanecer el nuevo año.
Todo parece siempre lo mismo pero en cambio nunca es igual. Este año me toca felicidad. Este año sí. Y hay que aprovechar. Nunca se sabe cómo llegaremos a la siguiente navidad.