Foto en Blanco y Negro
Eran los últimos días del verano del 86. La lluvia siempre presente no nos impidió visitar una vez más la casa del pueblo. Para ello no podían faltar aquellas míticas katiuskas, ese calzado tan especial que tan pocas veces se ponía. El calzado para saltar en los charcos y que nadie te riñera por ello.No recuerdo nada de aquél día. Tenía cinco años y muy pocas cosas en la cabeza. Así de feliz era yo. Se ve que jugamos toda la tarde a los pistoleros. O igual al fútbol, al escondite, a las canicas… Igual simplemente estuvimos corriendo toda la tarde como un par de locos. De esa forma que corren los críos. Sin pensar en reservar fuerzas. Cada carrera podía ser la última así que corriamos como si fuera la primera vez.
Quizás algún día decida encontrar a ese compañero de batalla que tuve aquella tarde. Le enseñaré esta foto y se reirá. Quizás esta historia dé para un guión. Porque cada foto tiene su historia. Y si no se recuerda habrá que inventarla.