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Paréntesis de Tiempo Perfecto

01-12-2005 00:22:31

Luces de navidad y recuerdos que me hacen sonreír


Hay pocas cosas que me gusten de la navidad, sobre todo por la hipocresía y por el consumismo que a todos arrolla. Ayer pensaba que si un año todos los países civilizados del mundo decidiesen no celebrar la navidad y el dinero ahorrado se destinase a ayudar a los países más necesitados sería el gesto más bonito y más acorde con estas fechas de la historia. Pero me temo que nunca se podrá llevar a cabo.
Como decía, hay pocas cosas que me gusten de estas fechas, pero una que sí me agrada es el aspecto que toma el salón de mi casa con las luces navideñas en las ventanas. Parece todo tan acogedor y tan tranquilo que dan ganas de tenerlas así todo el año. No sé, es una sensación muy extraña, como si sus colores cálidos escondiesen en su interior esperanzas y sentimientos positivos. Sólo son luces de colores, lo sé, pero realmente logran transmitir calma y serenidad. Yo lo tengo claro. Cuando viva solo esas luces estarán siempre conmigo, aunque los vecinos me tomen por loco.

Y ahora que se acerca el final del año es costumbre hacer resúmenes del mismo, valoraciones, echar la vista atrás y poner en una balanza lo bueno y lo malo. Yo prefiero obviar lo segundo y centrarme en todo aquello que ha conseguido esbozarme una sonrisa y me ha permitido despertar cada día con un mejor ánimo. En mi caso son tres momentos, tres circunstancias, que este año me han renovado el interior y me han dado el impulso que en su día creía perdido. No os voy a decir cuáles son. Eso me lo reservo para mí y para quien quiera compartir un poco de intimidad al calor de un bar. Tan sólo contaré una pequeña casualidad del destino, aunque a veces dichas casualidades más que suceder se persiguen o se inventan. De todos modos os diré que yo siento cierta predilección por los números impares. No todos, claro, pero la mayoría me resultan simpáticos. Pues bien, estos tres momentos o circunstancias remarcables del año ocurrieron en los meses de marzo, mayo y julio respectivamente. No os tengo que hacer un croquis ¿verdad? Teniendo en cuenta que el siete es mi número favorito he de decir que lo que más me ha beneficiado en el 2005 ocurrió en julio. Como dije antes estas pequeñas coincidencias que uno mismo busca son hábiles triquiñuelas para creer que lo que nos ha pasado tiene mayor importancia aun si cabe. Pero con trampa o sin trampa, de alguna forma, esos tres momentos han hecho que mi vida sea más completa y yo mejor persona. Y por lo tanto he de tomar este año como uno de buena cosecha. ¡Salud y feliz mes de diciembre!

Gabinete Caligari - El calor del amor en un bar

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