En teoría
Teoría sobre la televisión
Imaginad una patata. Una patata hermosa y reluciente en medio de un campo de patatas. Imaginad coger esa patata. Pelarla. Trocearla. Sazonarla. Freírla. Acompañarla con un par de huevos y una rica ensalada. Imaginad esa apetitosa comida en un plato. Y ahora tiradla a la basura.
Imaginad una película. Una mujer por la calle. O un hombre, eso da igual. Alguien le persigue. Alguien intenta robarle. Un disparo y esa persona muere. ¿Qué os ha producido mayor impacto? Seguramente, el ver cómo cae la comida a la basura. La televisión os ha hecho insensibles. Quizás nunca hayáis visto morir a nadie. Quizás cada día tiréis algo de vuestra comida a la basura. Quizás ver lo cotidiano en la televisión sea lo único que os impresione.
Teoría sobre la humanidad
Llegará el día, no muy lejano, en el que el único trabajo que la gente quiera ocupar sea el de aparecer en la televisión, en las revistas, en las vallas publicitarias. Todo el mundo querrá ser famoso. Y todos lo conseguirán. Llegará el día en el que todos los famosos andarán por la calle, y todos se reconocerán. Y llegará el día en el que alguien famoso se encuentre por la calle a alguien desconocido. Y todos lo mirarán de forma extraña, lo señalarán con el dedo, murmurarán entre ellos “es el ¿no?”. La gente famosa girará la cabeza para asegurarse de que han visto a un desconocido. Los más atrevidos le pararán para que les firme un autógrafo. Y en ese preciso instante, una de las pocas personas anónimas que queden en el mundo, desaparecerá. Se habrá convertido en famosa.
Teoría sobre el consumismo
Alguien se ha ido de viaje. Está en una tienda. En París. En Estados Unidos. En Madrid. Compra regalos para sus familiares / amigos. Vuelve a su casa. Reparte los regalos. Y todo el mundo agradecido. “Ha sido un detalle”. “No deberías haberte molestado”. “¿En serio que es de París / Estados Unidos / Madrid?”. Llegan visitas. Hay que presumir. Toda tu decoración es fruto de regalos de París/ Estados Unidos / Madrid. Todo perfecto. Menos alguien. A alguien no le impresionas. No le impresionan tus múltiples detalles traídos de tierras exóticas. Y tú, desconcertado, preguntas el por qué. Y ese alguien te dice que su casa no sólo no tiene toda la decoración de sitios lejanos, si no todos los muebles, vajillas, electrodomésticos, vestidos,...incluso las ventanas son de fuera. Tú crees, o que esa persona está mintiendo o que de lo contrario debe ser muy rica. Pero lo que te contesta te deja de piedra. Su casa se asienta en el consumismo y en la mano de obra barata que hay en China, Tailandia, Hong Kong, Taiwán...
Y tú coges ese precioso regalo que te trajeron de París / Estados Unidos / Madrid y le das la vuelta. Miras la etiqueta. Made in China.