Obsesiones Tortilleras (título sugerente a la par que engañoso para que leáis el artículo entero)
¿Salvar a tu padre de una muerte más que segura en tus sueños tendrá algún significado relevante?
Si alguien lo sabe que me lo cuente. O mejor que me lo susurre que no ando yo para sonidos estridentes. Debe ser porque mi padre (el mismo al que agarro del brazo antes de que se caiga desde el balcón de nuestra casa, que es un sexto piso) cada vez que se habla de catalanes en la televisión o aparece una noticia de ellos en el periódico o simplemente tiene que abrir una botella de cava, no deja de exclamar a voz en grito eso tan común últimamente de “qué panda de hijos de puta” o eso otro de “qué hijos de puta” a secas. Mucho repertorio no tiene pero es decirlo y llenársele la boca. La verdad es que de un tiempo a esta parte sólo se dedica a eso.
A insultar a catalanes (y vascos que para eso los tenemos cerca) y a hacer tortillas de patata. No sé si hay una relación directa pero se ha convertido en algo impulsivo, obsesivo diría casi. Además ya no se ciñe a los ingredientes originales o más típicos por decirlo de algún modo. Ahora le da por improvisar. Experimentos que se llaman. Tortilla de patatas con pimientos.
Tortilla de patatas con champiñones.
Tortilla de patatas con guisantes.
Tortilla de patatas con espárragos.
Tortilla de patatas con pimientos y champiñones.
Tortilla de patatas con pollo (sí, habéis leído bien, pollo).
Tortilla de patatas con espárragos y pollo…
Más que un padre parece el amigo de Forrest Gump cambiando las gambas por las tortillas. Realmente cuando es la hora de la comida, o de la cena, de la merienda e incluso del desayuno (porque las obsesiones son así, no tienen horarios y puede que mientras escribo esto ahora, 00:29 de la noche, esté realizando otro ensayo empírico-tortillero) sufro de un terrible pánico, puro y escalofriante terror. Piensas, ¿qué será lo próximo? ¿Tortilla con alcachofas? ¿Con langostinos? ¿Quizás un poco de chocolate? ¿Y garbanzos? ¿Una tortilla de patatas con todo un cocido montañés dentro? Espero que no descubra el armario de la pasta.
Aunque si se piensa detenidamente resulta hasta gracioso. Y más todavía cuando está buscando un nuevo ingrediente para añadir a la tortilla y no lo encuentra. Es entonces cuando se vuelve a acordar de los catalanes. No me preguntéis por qué pero lo de “qué panda de hijos de puta” resuena de nuevo con todo su esplendor. Pero así es la vida.
España no sería lo mismo sin los catalanes.
Ni sin las tortillas de patata.
¿Salvar a tu padre de una muerte más que segura en tus sueños tendrá algún significado relevante?
Sí, mientras le agarraba por el brazo le chantajeaba: O dejas de hacer tortillas de patata o te suelto. Como hay dios que te suelto.
Los sueños, sueños son.
Franz Ferdinand - Do you want to