Han tenido que pasar 24 años...

Un cumpleaños para recordar y mucha felicidad y mucha algarabía por guardar. Y aunque Amaral lo lleve cantando desde julio, los últimos días de verano empiezan a ser estos y eso, por las razones que sea, afecta a todo el mundo en cierta manera.
Yo, por mi parte, vivo días tremendamente contradictorios. Donde lo que desprende alegría también genera enorme tristeza y viceversa. Y eso hace que uno se sienta vivo cada segundo del día pero también desearía por un momento que todo resultara más sencillo.
Supongo que no os estéis enterando de nada, lo cual me agrada. Con que veáis la superficie me vale. Son momentos difíciles. Momentos de decisiones, de actos. De despedidas...
Encerrado en mi torre de marfil.
La soledad del cuarto del hotel.
Bajo el peso de mi propia ley perdí.
Mi propia ley que es el roce de tu piel.
Esperándote con ansia en plaza Francia.
La fragancia de tu rosal en mi pellejo,
Que no pude borrar en cuatro días.
Malditas despedidas
me están volviendo viejo.
Andrés Calamaro
