No queda sino batirse
Creo que alguna vez se lo oí decir a Homer. Era un consejo que daba a sus hijos. “No persigáis vuestros sueños, no los conseguiréis alcanzar. No tratéis de esforzaros, siempre habrá alguien mejor que vosotros”. Y yo me reía. Quién me iba a decir a mí que años después esas palabras llenas de sabiduría me serían dichas a la cara. Sin traición y sin remordimiento. Escupidas con toda la sinceridad que puede transmitir una madre. “Eres un inútil que no sabes hacer nada. Deja de pensar en la vida que habías imaginado. No la conseguirás”. Algo así. Y en esta ocasión no me hizo tanta gracia.
Este vago intento de mi madre (con mi padre apoyando sus palabras a 20 metros de distancia, en la seguridad del salón) tenía por objetivo convencerme de que es mucho mejor quedarme en casa, olvidar toda esa mierda del cine en la que parece debo poseer poco o ningún talento y buscarme un trabajo aquí cerca para poco a poco convertirme en el tipo de persona que mis padres desean. Alguien cuadriculado. No hace falta que dé más explicaciones. En repetidas ocasiones me he referido a ese tipo de vida.
Pues bien, si algo he sacado en claro de esa “agradable” charla es que mis padres no tienen ni la menor idea de quien es su hijo. Y no me refiero a lo de inútil o sin talento, que de eso yo también tengo dudas. Me estoy refiriendo a que si con esos argumentos pretendían lograr mi estancia perenne en la casa familiar, creo que deberían actualizar su biblioteca en el apartado “Psicología para padres”. Lo único que han logrado es motivarme mil veces más en cuanto a todo lo que me espera ahí fuera y que es lo que me ayudará a demostrar si realmente soy un inútil, si no sé nada, si puedo valerme por mi mismo o si tengo algún talento, el que sea, que haga mi vida más provechosa para mi y los que me rodean.
Todo esto no quita para que esas palabras de mi madre no me hicieran daño, ya que esa es, hasta el momento, la visión que tiene de un servidor. Como diría Alatriste “No queda sino batirse”. Es decir, no queda más que actuar para cambiar el concepto que se tiene de mí. Y eso es lo que voy a hacer.
Hace unas horas completé mí vuelta número 24 al Sol.
Hoy estáis todos invitados.
Y mañana volveré a reírme con Homer Simpson.