en busca de la soledad mejor compartida

escribo todo en minúsculas porque me parece discriminatorio aparentar ser mejor o más grande simplemente por estar en primera posición.
acabo de andar 2764394023 kilómetros en bici. habrán sido 10 ó 15, pero muy duros. subiendo y bajando puertos con pendientes del 1, 2 y hasta 3%. auténticas paredes. estoy, lo que vulgarmente se hace llamar en el entorno ciclista, hecho mierda. pero no soy yo el único que sufre las consecuencias de la fatiga. camino de vuelta a casa una joven e ingenua inglesa me pide que le indique la dirección correcta para santillana del mar. pues bien, sólo os diré que ahora mismo debe estar admirando el guggenheim de bilbao. el cansancio también afecta a la capacidad mental. lo cual explicaría muchas cosas de la vida moderna. pero a parte de todo eso, ha sido un viaje bonito, perdido por los montes que rodean esta nuestra ciudad y respirando un aire puro o semipuro que parecía imposible encontrar por estos lares. y la tranquilidad. eso es lo mejor.
bien escaso es la tranquilidad. todo tan masificado, tan globalizado. todo el mundo con las mismas ideas en el mismo momento en el mismo lugar. poco a poco nos vamos haciendo expertos en sistemas de huída del rebaño. únicamente hay que pensar donde estarán todos a cierta hora y darle la vuelta. reflexionar en su opuesto y dirigirse hacia él. que la manada sale de fiesta por un pueblo costero, pues ir al bar más tranquilo de una ciudad interior. que hay un mega concierto gratis y no se puede aparcar ni yendo en un alfiler, pues ir a la última sesión de la película más desconocida de la cartelera. eso nos pasó ayer. y es una sensación increíble tener una sala de cine de 200 butacas sólo para vosotros. os lo recomiendo. os sentiréis vips por un día.
te diré “¿qué voy a hacer contigo?” hasta el día en que no me quede más remedio que decirte “¿qué voy a hacer sin ti?”.
dean corso