La chica del café

Podría escribir párrafos y párrafos sobre el día que hoy he vivido. Sobre todo lo que le ha rodeado. Veinticuatro horas de sentimientos. A veces muy encontrados, a veces tremendamente satisfactorios. Pero no me apetece escribir demasiado. Hoy no. Así que haré lo que pueda. Si me permiten empezaré por el final. De la forma que todo el mundo empieza a leer los periódicos.
“La chica del café” es una película rebosante de ideas y de sensaciones enmarcada en la cumbre del G-8 donde la pobreza en el mundo y una historia de amor que está comenzando van a la par, prácticamente cogidas de la mano. No voy a detallar reparto, guión, equipo técnico o argumento. Si no la habéis visto (anoche, en La 2) hay poco que yo pueda hacer ya. Pero para mí ha sido el broche perfecto a un día difícilmente olvidable.
Tampoco hablaré nada de lo sucedido en Londres. No hay nada que decir que no sepáis ya. Y aunque me extendiera 1000 hojas no lograría cambiar nada. Los que pensáis como yo tan sólo tenéis que seguir así, intentando que el mundo sea un poco mejor cada día aunque muchos otros pretendan lo contrario. Y los que no pensáis como yo seguramente hace tiempo que dejasteis de leerme.
Y es que todo esto va a parar a un lugar. Y aquí es donde yo he llegado. En estos momentos yo tendría que estar en Madrid. Toda una tarde de viaje. Toda una tarde perdida. Pero cuando me levanté algo dentro de mí me dijo que no. Que hoy iba a pasar algo. Que hoy era un día de esos que merecían ser vividos y no tristemente desperdiciado en un asiento de autobús.
Gracias a ese instinto he tenido la oportunidad de conocer más a una persona que promete ser cuando menos sorprendente. Y a la cual me gustaría seguir conociendo cada día un poco más. Por el contrario, también he conseguido una entrevista de trabajo para la semana que viene en Madrid. De haberme ido hoy hubiera llegado allí con las manos vacías. Y esa película de la que os he hablado me ha hecho ver ciertas cosas de la vida de otra forma. Me ha llenado en cierta forma.
Todas estas experiencias son increíbles pero tristemente poco complementarias. Ya lo dije al empezar, en el titular de la portada. Veinticuatro horas de sentimientos. A veces muy satisfactorios, a veces tremendamente encontrados.
Radiohead - Just