Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Paréntesis de Tiempo Perfecto

30-06-2005 04:10:25

Diferentes personajes, exacta esencia.


Hoy me apetece regodearme en mi propia melancolía. ¿Por qué? Porque sí. Porque es mejor sentir algo, aunque sea malo, que no sentir nada. Así que no habrá frenos para los recuerdos que quieran llegar. Hay un momento para cada cosa. Y la noche invita a esto y a mucho más. Hoy toca tristeza. Mañana tocará alegría.

En mi último año de colegio tuve un profesor de religión con el que compartí pocas cosas, porque sólo tenía clase con él una hora a la semana y la asignatura no era ni evaluable. Pero aun así me caló profundamente. Sobre todo por la libertad que nos dejaba y el interés que ponía realmente en conocernos. El único ejercicio que nos mandó en todo el año fue una redacción en la que teníamos que exponer nuestras emociones, los sentimientos que nos llenaban y las inquietudes que no éramos capaces de expresar de otro modo. Era algo completamente anónimo, libertad suma. Dije todo lo que tenía que decir y por un momento me sentí escuchado. Como si se tratara de un embrión de blog donde poder dejar marchar todo lo escondido y a modo de catarsis sentirme mejor conmigo mismo. Recuerdo que en la clase siguiente el profesor se dedicaría a leer partes de los escritos más interesantes a su juicio. Recuerdo que eligió un párrafo mío en el que hablaba de las inseguridades de todo el mundo y de las apariencias y escudos que colocamos delante para que nada nos derrumbe. Porque con un suspiro de verdad toda nuestra armadura se disuelve como el hielo en la lumbre. Como arena entre los dedos. Aunque suene a metáfora barata. Así es.

No sé por qué recuerdo hoy esto. Supongo que, de la misma forma que en aquella vez me sentí liberado pero a la vez avergonzado por contarle a un desconocido todo lo que pasaba por mi cabeza, ahora ocurre un tanto de lo mismo. Y es que la historia siempre se repite. Distintos lugares, diferentes personajes, exacta esencia. Es inevitable.

El peligro no es cuestión de un par de golpes,
El peligro es no saber a dónde ir.
El peligro es no encontrar jamás tu sitio
y sentir que ya llegaste sin salir.
El peligro es el fantasma que planea
sobre aquello que juraste un día alcanzar,
y te ata de las manos
mientras graba en tu pellejo
una cifra, una letra y a volar.

Y correr dicen que es cosa de cobardes,
pero todos somos carne de cañón;
yo lo soy y no me importa
confesar que más que nadie,
pero ¿aquí, quién no es cobarde por amor?

El peligro es perder a quién se ama
con la furia que desata el huracán,
comprobar que en casa ya no espera nadie
y que no hay nadie a quien puedas esperar,

El peligro es cuando queman las entrañas,
por amor o desamor, ¿qué más me da?,
y el valor se te hace escarcha
y el aire explota y amarga
en tu pecho por la mujer que se va.

Revólver



Trackbacks

Trackback URL para este post

Comentarios


Recordar datos


LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009