El final del verano
Son las 6: 46 y ahora justamente comienza el verano. Un momento mágico que para mí no me supone nada en especial.
Ya queda menos para que se acabe esta noche. Larga de cojones y eso que es de las más cortas del año.
Porque la más corta es la del 21 al 22 de Junio ¿no? No sé, esto de los solsticios y demás fenómenos astro-temporales me trastornan la quijotera, como decía Alex en “La naranja mecánica”. Ahora mismo dudo entre dos opciones. La primera es coger un avión el 1 de julio y pasar el verano en Barcelona trabajando y si la cosa va bien seguir allí el tiempo que guste. La segunda es pasar el verano en mi casa, intentar ahorrar un poco más, prepararme mentalmente y en septiembre desembarcar en Madrid para empezar una nueva época. Se descarta por completo la opción Madrid-en-verano. No me agrada la idea de asarme como un pollo nada más pisar la calle.
Por lo tanto, entre las opciones restantes, hay claras ventajas y desventajas por ambos lados. Una es más aventurera y novedosa. También más peligrosa. La otra es más tirando a lo seguro, a lo conocido, pero también más aburrida, menos sorprendente. Aunque he de confesar que Madrid nunca dejará de proporcionarme sorpresas. Siempre hay algo nuevo que ver en Madrid. Y por eso nunca se la puede destacar como opción.
En fin, que si queréis podéis opinar.
Sé que es una decisión que a la mayoría os importa tres cojones, pero de la misma forma se hacen referéndums sobre constituciones que no interesan ni a una vaca suiza y nadie ha ido a la cárcel por ello ¿no? Pues eso.Para terminar, fotos de gente guapa, que uno está ya un poco harto de ver la misma cara de gilipollas en el espejo cada vez que se levanta por la mañana. ¡Viva la gente guapa y hermosa, capaz de llenar tu vida de complejos innecesarios, y que para qué negarlo, son una carga un tanto estúpida, pero una carga que es el verdadero motor de la sociedad actual!
Un abrazo amigos. Ya queda menos para que acabe el verano.