Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Paréntesis de Tiempo Perfecto

13-06-2005 03:34:14

En busca del cabreo perdido


Me cago en todo. Creo que estoy cabreado porque no estoy cabreado por nada. Es algo extraño. Incoherente tal vez, pero cierto.
De hecho necesito entrar en conflicto ya. He puesto de nick en el Messenger “¡Vamos Paris 2012!, ¡Vamos Kimi!, ¡Vamos Serbia!” a ver si así algún patriota me llama gilipollas o subnormal y ya me puedo cabrear con razón. Si no funciona esto empezaré a amenazar mediante mensajes de móvil a todos los contactos de mi agenda. Tarde o temprano alguien se sentirá ofendido. Es cuestión de minutos. El último recurso es poner una foto de Aznar en la cabecera de la cama. Pero repito, es el último recurso. Usar única y exclusivamente en caso de extrema necesidad.

Hasta entonces hago uso de este espacio que hace al mismo tiempo las veces de confesionario y de saco de boxeo. Qué bien me vendría ahora tener a mi lado a un Ned Flanders tan pusilánime como siempre para castigarle el higadillo o robarle algún que otro electrodoméstico. Me asombro a mi mismo de toda la violencia que puede llegar a generar mi mente. Estoy en pleno proceso de creación de algún Club de la Lucha en Riocorvo o Polientes. De momento el desdoblamiento de personalidad está conseguido. Y es que tanta acumulación de tensión no puede ser buena. Si hoy hasta he hecho ejercicio. Madre mía. Lo nunca visto. Pero creo que no ha ayudado demasiado. Todo lo contrario. Antes de hacerlo estaba muy tranquilito. Y ahora, ya me veis, dispuesto a gritar en pleno barrio de Moncloa ante un grupo de skinheads “Puta España, fachas de mierda iros al infierno” con tal de darle vidilla al asunto, ya sabéis, corriendo como un loco calle Princesa abajo con 23 cabezas rapadas detrás mío completamente fuera de sí y armados hasta los dientes con su ya clásica equipación de bates, cadenas y puños americanos, todos ellos a juego.

Y es que uno cuando tiene una necesidad es capaz de hacer lo que sea. Menos mal que hay libros de autoayuda. “1001 recetas para cabrearse”, “¿Cómo provocar una bronca y no morir en el intento?”, o “Todo lo que quería saber sobre la mala ostia humana y no se atrevía a preguntar”. Y cuando ya decida que el cabreo conseguido ha satisfecho mis expectativas tan sólo me quedará frenar mis impulsos homicidas con la de sobra conocida y eficiente tonadilla “Uno, dos y tres, cuatro, cinco y seis…yo me calmaré, todos lo veréis.” Si es que, que injusta es la vida. Tan rápida la calma y tan lento el cabreo. Tan corto el amor y tan largo el olvido que diría Neruda. Pero él se refería a otra cosa. ¿O no? En fin, sea como sea lo que sí es cierto es que a él le salió…cómo decirlo…más, más…más poético. Sí, creo que esa es la palabra adecuada.
Poético.

Madre mía que rabia contenida se me está acumulando en la nuca. Al más puro estilo Homer Simpson. En fin, moraleja del cuento. Siempre es bueno tener una razón para hacer cualquier cosa en la vida. Hasta cuando lo que se desea es estar de mala ostia con todo el mundo. Porque, de lo contrario, enfandarse sin razón sería algo completamente estúpido. Algo que en este país es bastante común. No doy nombres, vosotros ya me entendéis.

Foo Fighters - All my life


Trackbacks

Trackback URL para este post

Comentarios


Recordar datos


LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009