¡¡¡We are the champions, Neeeeng!!!
He oído que la noche, es toda magia
Y que un duende te invita a soñar.
Así es. No sé si yo seré el encargado de haceros soñar cuando os levantéis mañana. Lo que sí tengo claro es que la noche es toda magia. Y la de hoy un poco más.
Hoy ha sido un día de sentimientos. De sensaciones, de emociones, de tener los cinco sentidos alerta y alguno más en la reserva, de histeria, de contener los suspiros, de ahogar las penas, de reír y de sufrir y de sentirse vivos, de…yo qué sé!!! A veces diciendo que no hay palabras se es más descriptivo que escribiendo mil. El partido de fútbol que hoy se ha jugado es algo para recordar. Algo que se debe recordar para que algún día le podamos contar a nuestros hijos que eso fue un partido de fútbol, y que lo demás es tontería.

Y aprovechando esta oportunidad que me brinda el suceso me gustaría hacer un inciso. Me gustaría decirle a todos esos pseudo-intelectuales que tanto aborrecen el fútbol y que no dudan en hablar despectivamente de todo aquel que muestra algo de interés por este deporte, que los únicos tarugos o descerebrados son aquellos que opinan sin saber de lo que opinan. Y que es muy fácil criticar sin conocer, sin ni siquiera haber hecho el esfuerzo mínimo de un día ver un partido entero.
Pero de la misma forma que critico a estos individuos también he de criticar a esa gente que únicamente lleva escrito en la frente la palabra fútbol. Amigos, hay muchísimas más cosas en la vida. Sobre todo hay cultura. Y como en todo hay que saber exigir lo máximo y escoger lo óptimo. Yo soy incapaz de tragarme todos los partidos de liga, esos Getafe – Albacete o Numancia – Real Sociedad que tanto abundan. Me la sudan las estadísticas, los prolegómenos y los análisis interminables que nunca aciertan. Lo bonito es disfrutar del espectáculo, de las aficiones, de los héroes y del trabajo bien hecho. Vivir un buen partido como el de hoy es igual que ver una buena película.
O emocionarse con un buen libro. Soñar con una canción. Abrazar a un amigo. Reír con un monólogo de Buenafuente. Dar un beso de amor... Con todo eso vibras, el corazón te late más deprisa, las piernas son incapaces de estarse quietas. ¡Es un jodido orgasmo múltiple en forma de goles! Como cuando aguantas la respiración en cada curva que toma Alonso. En cada pedalada de Freire. En cada duelo de Rossi con Sete. El deporte es grande y lo hace grande noches como esta. Es algo que no responde a lógicas. Y por eso es tan bueno. Que se vayan a la mierda los que lo niegan sin saber lo qué se siente. Esos, hoy se han perdido la historia de un equipo que ha encajado un gol en el primer minuto. Que ha sabido seguir jugando a pesar de todo. Que antes del descanso ha recibido otros dos golazos. Y que en siete minutos de la segunda parte ha remontado el 3-0. ¡Señor@s!, ha logrado empatar en siete minutos. Yo tardo más en quitarme las legañas matinales que ellos en meter tres goles. Y han tenido que pasar dos prórrogas de infarto, con los jugadores por el suelo, rotos de cansancio, las camillas entrando y saliendo y con Míchel diciendo paridas del tipo "se defiende hasta con las pestañas" para que al final pudiesen llegar a la vulnerabilidad de los penaltis. Y amigos y amigas, ahí han acabado venciendo. Yo ya no cabía en el asiento.
Daba vueltas como un tonto por el salón sin saber por qué. Levanté un vaso de esos gigantes de sidra como si fuera la copa de Europa. Me faltó salir al balcón y brindar con todos por el triunfo. Y eso que no era mi equipo. Bueno, en el fondo un poco sí. Siempre me han tirado los “reds”. Y no tiene nada que ver con el hecho de que haya o no españoles. Más españoles hay en el Barça y bien que me alegré cuando les ganó el Chelsea. Mi cariño hacia los de Anfield se demostró justo cuando la Juve eliminó al Madrid. Automática e instintivamente dije “bueno, ya sólo nos queda el Liverpool”. Lo importante de todo esto es que estos muchachos hoy han logrado emocionar a mucha gente. Entre los que yo me incluyo. Y por lo tanto tan sólo me queda felicitarles (un beso Mónica, cuidado con las pintas) y saludar al campeón, porque además han ganado a un gran equipo, que es como mejor saben las victorias.
Liverpool, cada día caminas más acompañado.
Queen - We are the Champions