Canciones de amor, lluvia y promesas pasadas
No para de llover. Empezó anoche. Creo que el momento exacto fue cuando Martin, el vecino del 1ºD, estaba interpretando una versión exclusiva del “Love me tender” de Elvis. Se la dedicaba a la vecina del 1º C, una chica muy guapa de 23 años llamada Sophie. Martin lo tenía todo para conquistarla. Una fiesta entre amigos, una ciudad encantada, la luz de los farolillos y la luna haciendo los coros. Pero, inexplicablemente, cuando todo el mundo estaba embelesado por su voz, soltó un gallo tremendo en la repetición del estribillo del que no se pudo sobreponer por más que lo intentara. Para romper por completo todo el encanto creado y debido a la embarazosa situación tropezó con una banqueta y se cayó de espaldas sobre la mesa de los canapés. Las risas fueron multitudinarias y hubieran durado hasta la mañana siguiente de no ser por la aparición de un reluciente rayo seguido de un ensordecedor trueno que las acalló de forma definitiva. Todos empezamos a correr como locos para intentar que nada importante se mojara, aunque creo que eso era lo que menos le importaba al pobre Martin en ese momento.
Hasta entonces la fiesta había ido genial. A partir de las 8 la gente empezó a bajar paulatinamente a la plaza. Primero fue el matrimonio Batineau del 2º B, siempre gritando y siempre insultándose el uno al otro pero con los que te puedes reír hasta decir basta. Luego aparecieron las dos estudiantes de Bellas Artes del 1ºC. Sophie, que ya sabéis quien es, e Isabelle, otra chica muy linda pero que no tiene pretendiente alguno en la comunidad de vecinos. Por suerte para ella. Al rato apareció el cascarrabias de Fignon, del 2ºC. En realidad se llama Pascal Figne, pero debido a su mala leche decidimos cambiarle el nombre recordando así al también malhumorado ciclista francés que tenía la manía de escupir a las cámaras de televisión cuando perdía un Tour.
Ya empezada la fiesta se unieron también los matrimonios Jeunet y Piscard con sus respectivos hijos y por último el artista del bloque. Un joven llamado Julien que se dedica a pintar autorretratos por las calles de Montmartre y del que se comenta que puede que esté manteniendo una relación con Sophie, la del 1º C, aunque nunca se les haya pillado in fraganti. Aún así Martin, que intenta competir con la faceta artística de Julien tocando la guitarra o el acordeón, según su estado de ánimo, está convencido de que este está entrometiéndose en su posible relación con Sophie y por eso, básicamente, no le quiere ver ni en pintura.
Yo veía como iban llegando todos, cada uno con sus peculiaridades, mientras Helena (me ha dejado poner su nombre entero siempre y cuando diga cosas bonitas de ella ;-)) se arreglaba para la fiesta. Al final se puso un vestido negro que quita el aliento y aumenta pulsaciones de forma escandalosa. "3000 razones para darte mi amor" como decía la canción.
Y tarde o temprano la cosa es que llegamos todos. Bueno, todos no. El único que no apareció fue nuestro casero, el señor Benjamin, que tiene la costumbre cada 21 de mayo, de cruzar todos y cada uno de los puentes de París. Así desde hace 37 primaveras. Algunos piensan que está loco. La mayoría creemos que es un tipo de promesa o de ofrenda que debe realizar por algo que pidió en el pasado. Y que parece ser que se cumplió.
En fin, que la comida se degustó, la bebida desapareció, las risas fueron en aumento, los bailes se sucedieron y todos disfrutamos de una hermosa velada hasta que la lluvia hizo su aparición. ¿O fue el gallo de Martin? Da igual, al parecer uno fue consecuencia del otro.
Au revoir, muchach@s.
P.D: Impugna lo que quieras Bloom. Mi gata es feliz con ese nombre. Y yo lo soy con mi gata. Además, con esa foto que has puesto de Audrey habría que estar loco para querer cambiarle el nombre ahora. Merci beaucoup mon ami!
Bran Van 3000 - Astounded