Ojos de colores y fiestas de contadores
Llego a casa rendido. Me duele hasta el pelo. Mi gata, Amelie, viene a recibirme a la entrada. Cuando le comenté a Bloom el nombre de mi gata me maldijo hasta la extenuación. Le había pisado la idea.
Dando tumbos arribo al dormitorio. H. está dormida con un libro en su regazo. Está preciosa. Tan inocente, tan tranquila, tan ajena a todo. Podría acabarse el mundo en ese preciso instante y ella seguiría durmiendo tan plácidamente. Y yo observándola fijamente. Un final feliz. Me da pena despertarla, así que le aparto el libro, “El nombre de la rosa”, a todo esto completamente lógico, ya que yo también usaba su primer capítulo como somnífero, y le tapo con su manta preferida. Un beso en la frente que significa hasta dentro de 10 minutos guapa.
Chequeo el email. Nada importante. Me hace gracia un link de una página. Se llama “eye calculator” y se trata de una web donde podéis saber el color de ojos que tendrán vuetros futuros hijos. Para ello debes conocer el color de los tuyos (fácil si tienes un espejo), los de tu pareja (fácil si tienes una), los de tus padres (fácil si no eres Oliver Twist) y los de los padres de tu pareja (fácil si te atreves a mirarlos a la cara después de hacer lo que haces con su hij@). El resultado viene dado en porcentajes. Así que si sois unos psicópatas enfermizos que deseáis controlar hasta el más mínimo detalle de vuestros descendientes, quizás la pregunta esencial que debáis hacer en una primera cita sea: ¿ese azul de tus ojos es de parte de madre o de padre? Y si contesta que son lentillas, al carajo.
En el patio vecinal, que parece más una mini plaza que un patio, va a haber fiesta esta noche. El verano se acerca y toda la comunidad de vecinos se prepara para celebrarlo por estas fechas. En realidad aquí se celebra cualquier cosa. Hasta cuando viene el del gas a comprobar los contadores. Sí, en serio, lo llamamos “la fiesta del contador”. El que menos haya gastado durante los dos últimos meses en gas es el que compra la bebida. Más que una comunidad vecinal parecemos una gran familia. Todos nos conocemos como hermanos y todos nos quejamos al presidente como hijos mal criados. Si no fuera por el señor Benjamin no sé en qué condiciones viviríamos ahora. Un gran tipo.
Están poniendo guirnaldas y farolillos. El vecino del 1º D, Martin, amenizará la velada tocando la guitarra o el acordeón, según su estado de ánimo, y nos sorprenderá una vez más con sus versiones histriónicas de grandes clásicos de la música pop. Es para grabarlo un día.
Mierda, ya son las 6. Me voy despidiendo que me enrollo y no acabo. H. se está despertando y no quiero que piense que prefiero el ordenador a estar con ella. Ya saben cómo son las mujeres. Incomprensibles para el resto de mortales. Adorablemente incomprensibles. Saludos.
Prometo contar qué tal fue la fiesta.
Au revoir muchach@s!
Carla Bruni - Le plus beau du quartier