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Paréntesis de Tiempo Perfecto

18-05-2005 05:47:13

Mi vida como gato (en la nocturnidad y en la alevosía, en la libertad y en la poesía, hasta que la mañana nos separe)


Mi horario felino consiste en acostarme sobre las 5 de la mañana, hora arriba hora abajo, y levantarme sobre las 3 de la tarde, hora arriba hora abajo. Es felino porque, al igual que los gatos usan la noche para cazar ratones y es el momento del día en el que realizan mayor actividad, yo uso la noche para cazar ideas, pensamientos y paranoias varias que trato de exponer en este y otros muchos lugares y que ayudan al enriquecimiento de mi ya extensa y profunda locura.
Además, poseo otras características similares a estos animales. Soy muy independiente. Me gusta ir a mi bola, largarme de casa cuando quiero, pasar de todo el mundo si me apetece, recorrer la ciudad, a poder ser por los tejados, volver sin tener que dar explicaciones a nadie y acurrucarme en mi sillón preferido esperando a que alguien me dé mimos. Porque, al hilo de esto he de decir que también soy un buscador incansable de cariño y, en cambio, a veces no soy capaz de devolver dicho afecto como a mí me gustaría. Algo que es bastante frecuente en los gatos. Pero eso sí, una cosa está clara. Si quiero a alguien lo quiero por completo, sin dejar nada en la reserva, que nunca se sabe cuando puedes perderlo. Al final puede ser doloroso si la cosa no termina como uno esperaba. Pero siempre podré mirar atrás con orgullo y decir que muchas cosas no las sabré hacer o que las haré mal, pero cuando se trata de querer os puedo asegurar que hasta la más recóndita parte de mí sabe perfectamente si estoy enamorado o no. Porque querer es algo con lo que no se puede especular. Es algo por lo que luchar. Es la mayor expresión de tu existencia y no se debe vivir con mesura y contención. Y si al final se pierde, pues bueno, todavía me quedarán otras seis vidas en la guantera.

Los gatos son los que ponen las leyes, los que deciden qué persona les puede o no acariciar y qué persona puede recibir o no su cariño. Los gatos son sociables cuando les da la gana y son libres porque no necesitan depender de nadie, porque la ciudad es de ellos cuando los demás han decidido que ya es tarde, porque cuando caminas por un tejado el único límite es el cielo y todo parece estar a tus pies abajo en la calle. Se convierten en los reyes por un instante y con eso ya les basta. Un gato puede mirar cara a cara a la luna llena y decirle que está perdidamente enamorado de ella. Pero eso sí, al segundo exclamará con chulería felina: "Esta noche salgo solo, que hay fiesta en la azotea".

Oasis - Whatever


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