La Movida, los 80 y Madrid
Los 80..., por cierto, antes de seguir con el artículo... vaya ful de serie que hicieron... yo no recuerdo así los 80. Yo nací en el 82, viné al mundo un 14 de Septiembre, día en que la bella Grace Kelly se nos fue, viné a una familia de hippies que quisieron hacer la "revolución" para beber cubatas y no vino peleón, para llevar Levi´s y mocasines, para leer el Le Monde y el Manifiesto Comunista, así como, estudiar e investigar las nuevas formas de comunismo que estaban imperantes, la "revolución" la hicieron para que todos disfrutaramos de todos; pero como todo en la vida... sus sueños se frustraron de forma alguna, se truncaron con el ir y venir de esa España recién salida de la dictadura.
Sin embargo, no sabeis como he disfrutado yo de niña, con padres tan jóvenes, y que antes de que terminará esa década aún creían en esos ideales, por una parte utópicos. Recuerdo de entonces esas interminables noches en algunos bares de la época, bailando con los hijos de los amigos de mis padres o haciendo travesuras con la camarera (no seais mal pensados), recuerdo la música que oía y los cuentos que me contaban mis padres. Por eso, hoy, recuerdo esos años. Nací el año de Naranjito... ¿será eso una señal? entre mis colores favoritos está el naranja.... juas. Espero que algunos hayais tenido la suerte de disfrutar tanto como yo de esos años. Esto es un aperitivo de lo que poco a poco mandaré de los 80.
Como dice el gran Diego A. Manrique, "No fue la más grande ocasión que vieron los siglos pero casi, casi". Tras 40 de franquismo, España se encontraba en una fase de transición hacia la democracia. Y la gente joven del momento rompió la baraja, apoyándose en una palabra que definió todo un movimiento: la Movida.
La música fue el disparador, y la nueva forma de entender la cultura se extendió rápidamente a todas las formas: cine, comic, televisión, diseño, prensa, radio, y, sobre todo, una nueva forma de entender la vida (especialmente la vida nocturna). Niños de "buena familia" (Mecano) se juntaban con gente de un cine completamente alternativo (el Almodóvar de aquellos años). Las diferentes tendencias musicales se solapaban sin ningún problema, llegando a ser complicado definir a los personajes de este movimiento.
Para situarnos: en los 70, el mundo del rock, con gente como Rosendo/Leño o Burning, pertenecía a un mundo semimarginal dentro de la música. Pero al llegar los 80, podríamos decir que Kaka de Luxe empezó todo. De Kaka de Luxe, un grupo punk, aparecieron, entre otros, Alaska y los Pegamoides (pop bailable), Radio Futura (pop con actitud) o Paraíso (pop para adolescentes). Y se añadió el movimiento rockero de la década anterior. Ya había empezado.
Reaparecieron cantantes (Joaquín Sabina, que en aquel momento no era la estrella que es ahora, o Miguel Ríos), llegó una generación de músicos argentinos que nos enseñó a rockanrolear en castellano (Moris, los Tequila, Rubi), aparecieron poperos clásicos (Nacha Pop, Secretos), futuristas (Zombies, Aviador Dro), góticos (Décima Víctima, Parálisis Permanente), gamberretes (Refrescos, Toreros Muertos, Los Nikis), pijipops (Hombres G, Modestia Aparte)...
No sólo se siguieron las estéticas inglesas o americanas... Las raíces latinas también influyeron musicalmente. El pop nacional empezó a aflamencarse (Veneno, Pata Negra), a utilizar la estética castiza (Gabinete Caligari), y se vieron los primeros intentos de mestizaje entre la música latina y el pop (con Radio Futura a la cabeza).
La Movida tenía la "sede social" en Madrid. Pero rápidamente se extendió como un reguero de pólvora por toda España. En Barcelona estaba el centro del rock'n'roll clásico, con Rebeldes y Loquillo a la cabeza, sin olvidarnos de Los Burros (primera nombre que tuvo El Último de la Fila), o los Decibelios. En Galicia aparecían Siniestro Total, Os Resentidos o Golpes Bajos. La cordillera cantábrica presentaba a Derribos Arias, Duncan Dhu, La Maravillosa Orquesta Mondragón o Los Ilegales. En la movida del sur de España brillaban 091, Danza Invisible, Ciudad Jardín o La Guardia. Y muchos más: Héroes del Silencio, Peor Imposible, Cardiacos, La Granja, Seguridad Social, La Unión...
Sin embargo, la capital empieza a resucitar. Desde Inglaterra llegan los movimientos musicales y estéticos que se siguen casi con fanatismo. Imposible olvidar a Boy George. Cansados del rock sinfónico, recibiendo ecos punk, buscan una salida. Nace el New-romantic, la Nueva Ola, la movida.
Es tiempo de fanzines que se dedican lo mismo al cine, que a los cómics, que a la música. Al principio, son un grupo reducido que hacen de todo, tan pronto crean un fanzine como tocan en más de un grupo.
Abrirse al público parece difícil. Las discográficas multinacionales no lo ven rentables y surgen las independientes: Dro, 3 Cipreses, Gasa, Lollipop, Dos Rombos, Discos Suicidas, Domestic... entre otras.
Hubo un momento, en Madrid, en la que a la juventud le gustaba vivir aportando algo a la vida. Surgió un movimiento cultural sin límites (y sin precedentes), era un ir y venir de nuevas tendencias.
Grand provocación.
De las noches de copas, de las ganas de vivir, de reuniones multiculturales, surgen ideas, (amores), grandes canciones. Las bandas de rock duraban los 3 minutos de cada canción.
Y Radio 3, con sus estudios junto a la madrileñísima plaza de Tribunal, siempre presente, radiando las maquetas que les llegaban.
Por la calle del ritmo paseaban en pandilla (músicos, pintores, fotógrafos, actores,...), bebiendo cerveza y fumando algún que otro porro. Vivían su momento (el gran momento de Madrid). La noche era su lugar, las luces de neón... su único sol.
Luego todo se esfumó, como el último trago del Penta, convirtiéndose solo en recuerdos; sin hijos que puedan heredar experiencias.
Las fotos, hoy, se ven en blanco y negro, y esas innovaciones son caducas; pero yo anhelo los verdaderos momentos, esos días en los que se quería cambiar el mundo, aunque fuera entre copa y copa.
Supervivientes hay pocos (y muchos de los que quedan, viven en su retiro espiritual), los que no murieron de SIDA, lo hicieron de sobredosis.
Pero luego aparecen Antonio Vega (cuando puede) ó Pedro Almodovar para recordarme que hubo una momento, a principios de los 80, que en Madrid se movía algo.
Aún hoy visito el Penta, donde vuelven a poner La Chica de Ayer, y La Vía Láctea. Hay que ir..., quedan retazos de lo que fue esa década.