Talk Tonight
I wanna talk tonight,
Until the morning light,
About how you saved my life.
Así dice el estribillo de una canción de Oasis, que ahora mismo escucho en la confianza que da la noche, con mis cascos semi rotos, que dejaron de ser estéreos para convertirse en un nombre más de mi larga lista de pequeños destrozos.
La confianza que da la noche y lo intensa que se puede vivir. No hay nada comparable a esa magia que sólo se produce cuando todo está a oscuras y que te hace cavilar cosas que nunca se te hubieran ocurrido en la rutina matinal. A veces creo que el trabajo sólo se inventó para que por la noche únicamente pensáramos en dormir. Pero yo de momento resisto rebelde y como si de la mismísima Resistance francesa se tratara os voy filtrando ideas, sentimientos y paranoias varias por este estrecho y también peligroso pasadizo secreto llamado bitácora.
Y en este lapso, con esta banda sonora de fondo en mi oído izquierdo, se me ha revelado algo. Algo de lo que podría estar hablando hasta la primera luz del día de mañana. Algo que sólo la noche, esta noche, marcada en rojo por el destino o rodeada con un círculo por el azar, sería capaz de desvelar. Algo más bonito que la amistad, más fuerte que una idea, incluso mejor que querer a alguien. ¿Qué es entonces?, os preguntaréis. Ese extraño y abstracto algo es la sensación que da saber que has sido capaz de“salvar” a alguien o de que alguien en su momento también te “salvó” a ti.
A veces, quizás, sin tener incluso la intención de hacerlo. Simplemente con el hecho de tu presencia, de “estar ahí” o de “aparecer” en el instante adecuado. Tener la capacidad de influir en las personas para bien, cambiarles el rumbo, girar ese plan de vida que no sabían cómo detener, irrumpir con tanta fuerza en el escenario de su existencia que todo lo que daban por sentado, todo lo que para ellos era inamovible, completamente fijo y estacionario, conseguir derrocarlo y comenzar una nueva era, renovada, fresca, renacida de entre sus cenizas. Y con ello, además, lograr salvarse a uno mismo, como una catarsis increíble que hace que esas dos personas se unan para siempre de una forma muy especial.
Salvar y ser salvado.
Este complejo proceso que parece que pocas veces se puede dar en la vida, en realidad pasa constantemente. Cuando lees un libro, escuchas una canción, ves una película, hablas con un amigo, coges en brazos a un bebé, cuando te enamoras, cuando haces reír, cuando haces llorar, con los recuerdos, con el paso de las horas… Lo más pequeño del mundo te puede salvar. Pero no hay nada, absolutamente nada tan valioso, como el que alguien te diga que en su día fue salvado por ti.
Salvar y ser salvado.
Y me he dado cuenta, esta noche, que ese ha sido siempre mi propósito. Salvar al mayor número de personas, con unas cuántas palabras, con unas pocas imágenes, con unas risas, con un poco de imaginación. Espero poder seguir cumpliendo este difícil empeño, que no todo el mundo entiende y que en ocasiones no se ve recompensado. Porque hay gente que, increiblemente, prefiere no ser salvada.
Ya lo dije antes. Podría estar hablando de esto hasta la primera luz del día.
Buenas noches, amigos. Sed buenos, que de malos ya estamos servidos.
Oasis - Talk Tonight