Nadie dijo que esto fuera a ser fácil
Imagino espacios que van más allá de lo desconocido, donde ni los aventureros más valientes se atrevieron a llegar. Imagino personajes mágicos con destinos maravillosos, enamorados de los sentimientos más nobles, con la mirada envuelta en honor, condenados a ser siempre los héroes de una historia que otro, desde muy lejos, eligió. Imagino momentos en los que yo me convierto en ese héroe, recorriendo ciudades fantasmas, mendigando al azar para que todo vaya según lo previsto. Una meta en la vida por cumplir y demasiados cruces de caminos.
Mientras tanto avanzo por la penumbra de una luz que entrevé un puente, de un puente que abraza un río, de un río que envuelve la melancolía de un extranjero cuando se acerca a su orilla y comprende que ese es su sitio. Un forastero que sobrevive escribiendo poesías en ese margen del Sena. El margen de la hoja que apura hasta el infinito, a punto de caérsele las rimas al vacío. Y una pareja que se acerca. No parecen estar juntos, nunca afirmarían estar separados. Una palabra en el viento y el poeta ajeno se convierte en familiar, una anécdota para dos que se están percibiendo. El proceso vuelve a empezar. Es un bucle igual de ilógico que necesario. La melancolía, la pareja, el río, el puente, la penumbra, el extranjero y yo. Pero, ¿quién es realmente el héroe de esta historia? Nadie dijo que esto fuera a ser fácil.
Un cruce en el camino. Precioso.
Pero un cruce al fin y al cabo.
Coldplay - The Scientist